El carrom es un juego de mesa muy popular en el sur de Asia. Se parece un poco al billar, pero en un tablero cuadrado: en lugar de taco, impulsas con el dedo un disco pesado llamado striker para meter fichas más pequeñas en las cuatro troneras de las esquinas. Esta versión está pensada para dos personas en el mismo dispositivo, que se turnan en el tablero.
En tu turno, desliza el gran striker blanco por tu lado del tablero para elegir desde dónde tiras. Llévalo hacia atrás para fijar la dirección y la fuerza, y suéltalo. El objetivo es meter las fichas en los agujeros de las esquinas. Las fichas negras y las blancas valen puntos distintos, y la puntuación de cada jugador aparece a la izquierda y a la derecha de la pantalla. Un tiro descuidado puede salirte caro, porque algunas jugadas cuentan como falta. Los turnos se alternan hasta que no queda ninguna ficha, y gana quien tenga más puntos.