A la pequeña princesa Anna le encanta el azúcar más que nada. Come dulces todos los días, pero no le gusta lavarse los dientes, y eso vuelve locos a sus padres y a su hermana mayor, Elsa. Hoy, mientras comía más azúcar, a Anna empezaron a dolerle los dientes, así que Elsa la ha llevado al dentista.
Tú eres el dentista. Mira dentro de la boca de Anna y descubre el daño que han hecho los dulces. Usa el instrumental dental para limpiarle los dientes, tratar las caries y arreglar lo que le duele, hasta que su sonrisa vuelva a estar blanca y brillante. Es una forma amable de enseñar a los niños por qué demasiado azúcar es malo para los dientes y por qué hay que cepillarse.